Cómo hablar con sus hijos sobre sexo
A menudo los padres encuentran muy difícil hablar con sus hijos sobre el tema del sexo. No obstante, es muy importante crear un clima abierto en el que hablar del sexo con sus hijos para que desarrollen actitudes sanas sobre el sexo y la sexualidad.
Lo primero que aprenden los niños sobre el sexo es de sus padres, tanto si los padres hablan con ellos como si no. Comienzan a aprender sobre la sexualidad al observar en la forma que sus padres se relacionan, escuchándolos y observando cómo reaccionan a la conducta y los mensajes sexuales (por ejemplo, de la televisión y las películas). Por consiguiente, los padres tienen la responsabilidad de educar a sus hijos sobre el sexo. Los padres también deberían establecer un buen ejemplo sobre la sexualidad. Los padres con actitudes sexuales sanas tienen más probabilidad de pasar dichas actitudes a sus hijos.
Los padres que evitan hablar del tema del sexo con sus hijos les están haciendo un mal servicio. Dichos niños pueden desarrollar la convicción de que el sexo es malo, y eso puede afectarles el resto de sus vidas. Esos niños pueden buscar la información de otras fuentes, y dicha información podría ser incompleta o errónea.
Este folleto contiene información que ayuda a los padres a hacer frente a la difícil tarea de hablar sobre el tema del sexo con sus hijos.
Cómo hablar sobre el tema del sexo
Aquí se ofrecen algunas ideas que los padres deberían considerar cuando hablen de los temas del sexo y la sexualidad con sus hijos:
Hablen del sexo a un nivel adecuado. Cuando hablen del sexo con los hijos, los padres deberían tener en cuenta el nivel de madurez de los niños. Los padres deberían guiar las explicaciones al nivel de entendimiento de los hijos. Para los niños más jóvenes, el lenguaje debería ser sencillo y las oraciones cortas.
Comiencen pronto. Los padres deberían comenzar a hablar del tema del sexo, no simplemente del coito, pero del proceso de maduración, de las partes del cuerpo, etc., mientras los niños tienen poca edad. La curiosidad de los niños sobre el tema del sexo comienza a una edad temprana. Cuanto mejor afrontan los padres estas conversaciones iniciales, más fácil resulta hablar de los restantes temas cuando los niños crecen. Los niños que han hablado de estas cosas con sus padres se sienten más cómodos con el tema y se acercan más a menudo a sus padres con preguntas y problemas que puedan tener más tarde en la vida.
Estén disponibles. Los padres deberían hacer saber a sus hijos, con palabras y en acciones, que están disponibles para contestar a cualquier pregunta que sus hijos puedan tener.
Cuando hablen del tema del sexo, aténganse a los hechos. Cuando hablen del sexo con sus hijos, los padres deberían tratar estas conversaciones como harían con cualquier otra conversación importante: con calma y ateniéndose a los hechos. Los niños son muy perspicaces, y podrán decir si sus padres no se sienten cómodos con el tema del sexo. Si el niño o la niña se da cuenta de que sus padres no se sienten cómodos con el tema del sexo, será menos dado a dirigirse a sus padres con problemas o preguntas que le surjan más tarde. Los niños también podrían creer que hay algo malo con el sexo, o que es un tema tabú.
No esperen hasta que sus hijos hagan preguntas. Los padres deberían ser los que inician las conversaciones sobre el sexo. Los niños se sentirán cómodos comenzando las conversaciones sobre el tema más tarde. Es posible que algunos padres piensen que es un tema sobre el que es difícil conversar. No obstante, los padres pueden valerse del devenir de la vida diaria como una oportunidad para hablar del sexo. Por ejemplo, cuando los niños tienen poca edad, los padres pueden usar el cambio de pañales para enseñarles cuáles son los órganos genitales y decirles el nombre de las partes del cuerpo (usen siempre los nombres correctos). Si un niño o niña ve a una mujer embarazada y hace un comentario sobre el tamaño de su panza, los padres pueden usar ese momento para iniciar una conversación sobre la procreación. Cuando los muchachos entran en la etapa de la pubertad, los padres pueden mencionar los cambios que experimentan (por ejemplo, el cambio de voz o crecimiento de los senos) y aprovechar dicha oportunidad para ampliar las conversaciones a los cambios que ocurren en el cuerpo de los muchachos durante la adolescencia. Hay muchas oportunidades en la vida diaria para que los padres hablen del sexo con sus hijos.
Usen libros, películas y televisión adecuada a cada edad para complementar las conversaciones sobre sexo. Hay muchos libros y videos de calidad disponibles sobre el tema del sexo los cuales han sido diseñados para niños de diferentes edades. Los padres deberían revisar siempre los materiales por adelantado para asegurarse de que la información se ajusta a sus creencias sobre le sexo. Los padres nunca deberían proporcionar estos libros a los niños sin mantener una conversación posterior sobre la información y proporcionar oportunidades para que sus hijos hagan preguntas.
Empleen siempre los nombres correctos de las partes del cuerpo. Desde el comienzo, los padres deberían usar los nombres de todas las partes del cuerpo, incluidos los órganos sexuales, usando los nombres correctos. Igual que señalarían a los ojos, orejas y nariz, deberían hacer lo mismo con el pene, la vajina, los senos, etc. El uso de los nombres correctos desde el comienzo creará menos confusión en los niños.
Respecten el sentido de espacio privado de los niños y enséñenles a respectar el espacio privado de otros. Cuando los niños tengan la suficiente edad para bañarse, ir al baño y vestirse solos, permitan que lo hagan en privado si así lo desean. Los padres deberían respetar las necesidades de espacios privados de sus hijos. Al mismo tiempo, los padres deben enseñar a sus hijos a respectar el espacio privado de los demás.
Contesten a las preguntas sobre temas de sexo de los niños directa y honestamente. Los niños a menudo pueden darse cuenta cuando sus preguntas son evadidas o cuando no se les dice la verdad. Los niños cuyos padres no les dicen la verdad a menudo sienten que no pueden confiar en ellos. También pueden llegar a pensar que el sexo es algo misterioso o temible y que no debe hablarse de ello abiertamente. Además, los niños tienden a ser más abiertos y honestos con padres que son abiertos y honestos con ellos.
No ignoren ni dejen de lado las preguntas de sus hijos sobre sexo. Los padres deberían esforzarse por contestar las preguntas sobre el sexo que hagan sus hijos, incluso si no se sienten cómodos al responderlas. Si los niños sientes que sus padres se sienten incómodos hablando de ello, pueden sacar la conclusión de que el sexo es algo malo, sucio o de lo que no debería hablarse.
Edúquense acerca de la educación sobre el sexo. Los padres deberían intentar aprender tanto como sea posible acerca de la educación sobre el sexo para se capaces de contestar abierta y honestamente a las preguntas de sus hijos. Además, cuanto más sepan los padres sobre los temas del sexo, más cómodos se sentirán a la hora de contestar las preguntas de sus hijos. Dichos conocimientos deberían incluir información sobre todos los aspectos del sexo, incluida la reproducción, los órganos sexuales, el control de la natalidad, las enfermedades de transmisión sexual, etc.
Prepárense. Puede resultar útil, especialmente si los padres no se sienten cómodos al hablar del tema del sexo, prepararse para las inevitables preguntas de sus hijos. Los padres deberían tratar de decidir por adelantado cómo van a afrontar el tema del sexo. Podría ayudarles practicar las explicaciones que van a dar antes de hacerlo.
Repitan las explicaciones. Los niños necesitan oír la información sobre el tema del sexo más de una vez. La educación sobre el sexo es un proceso continuo, y los niños probablemente deben oír esta información muchas veces antes de que comience a grabarse.
Expresen sus valores. Los padres deberían asegurarse de incluir sus ideas y sentimientos sobre el sexo en las conversaciones que tengan con sus hijos. Los niños necesitan saber lo que sus padres opinan sobre los temas de la sexualidad, además de la información objetiva.
Cómo hablar del sexo con los niños de preescolar
Los niños comienzan a desarrollar el sentido de sus propios cuerpos y un interés en la sexualidad a muy corta edad. Los padres deberían tener en cuenta que éste es un proceso normal. Aquí se explican algunas de las cosas que pueden hacer para inculcar ideas sanas sobre la sexualidad en los niños de edad de preescolar:
No castiguen a sus hijos por tocar sus propios genitales. Los niños de corta edad tienen una gran curiosidad sobre sus propios cuerpos. Es muy normal que se toquen y manejen sus propios genitales. En vez de castigarles o hacerles sentirse avergonzados por esta conducta normal, los padres deberían tratar este asunto de manera objetiva. Cuando los niños se acercan a la edad escolar, deberían ser informados de que aunque tocarse las partes privadas del cuerpo no importa, es algo que debe reservarse a un lugar privado, como el baño o su dormitorio.
Expliquen cuáles son las partes privadas del cuerpo y qué significa el concepto de partes privadas. Mientras los niños tienen poca edad, los padres deberían enseñar a sus hijos que ciertas partes del cuerpo son privadas, y que nadie más debe tocarlas. También es un buen momento para hacerles saber que pueden acudir a ustedes u otros adultos de confianza si alguien intenta tocar las partes privadas de su cuerpo.
Expliquen las diferencias entre sexos. Los niños en edad de preescolar tienen mucha curiosidad acerca de las diferencias entre los varones y las mujeres. Los padres deberían explicar estas diferencias a los niños. Los padres deberían explicar que los varoncitos tienen penes y las mujercitas vaginas, etc.
Cómo hablar de sexo con los niños en edad escolar
Según van creciendo los niños, necesitarán y desearán explicaciones más detalladas sobre el sexo. Aquí se explican algunas cosas de las que deberían hablar con sus hijos en edad de escuela primaria:
Procreación. Los niños de esta edad probablemente tienen curiosidad acerca de cómo se hacen los niños. Los padres deberían incluir explicaciones sobre cómo los bebés crecen dentro de sus mamás, cómo llegan adentro de sus madres, y cómo ocurre la fertilización cuando el esperma y el óvulo se encuentran. Cuando expliquen dicha información a sus hijos, los padres deberían evitar referirse al esperma como “semilla” y al óvulo “huevo”. Dichas explicaciones pueden resultar muy confusas para los niños. Los padres deberían evitar también usar ejemplos de la naturaleza para explicar el tema del sexo a sus hijos. En su lugar, deberían explicar cómo se produce el proceso, usando los nombres y el lenguaje preciso. Los niños también necesitan saber que los bebés crecen dentro del útero de la madre, y no en su estómago, y que al bebé le lleva nueve meses crecer dentro de la madre. Los padres deberían repetir esta explicación durante el curso de los años. Los niños necesitan oír estas cosas muchas veces antes de desarrollar un entendimiento real del tema.
Menstruación. Las niñas necesitan aprender sobre la menstruación, preferiblemente de su madre, antes de su primer período, que a menudo se produce a los diez u once años. Para una niña puede resultar una experiencia alarmante comenzar a sangrar y no saber por qué. Los varones también tienen que aprender sobre la menstruación.
Cómo hablar de sexo con los adolescentes
A veces resulta difícil platicar con los adolescentes, pero las conversaciones sobre el sexo no tienen por qué ser dificultosas si el tema se les ha presentado y se ha hablado de ello muchas veces desde que eran muy jóvenes. Aquí se proporcionan algunos aspectos que los padres deberían considerar cuando hablen del sexo con sus hijos adolescentes.
No asuman que sus hijos ya están informados sobre el tema del sexo. Los padres que todavía no hayan hablado del tema del sexo con sus hijos adolescentes no deberían asumir que ya saben de ello, o que se lo han enseñado en la escuela. A menudo, los niños de esta edad saben algo sobre el tema del sexo, pero muchas veces la información que tienen no es completa o es errónea (por ejemplo, pueden creer que una mujer no puede quedarse embarazada durante su primer coito).
No esperen a que sus hijos sean adolescentes para hablar con ellos del tema del sexo. Como se ha dicho antes, los padres deberían comenzar a conversar del sexo con sus hijos cuando éstos tengan poca edad. Así el tema será mucho más fácil de afrontar cuando los niños crezcan. También puede ayudar a que los hijos se sientan más cómodos haciéndoles a sus padres las preguntas que se les puedan ocurrir.
Si los padres han esperado, recuerden que nunca es demasiado tarde para comenzar. Nunca es demasiado tarde para que los padres abran vías de comunicación con sus hijos sobre el sexo. Es mucho mejor proporcionar información cuando los hijos están más crecidos que no proporcionar información nunca.
Enséñenles responsabilidad y autocontrol. Los padres deberían enseñar a sus hijos adolescentes que tienen que ser responsables de sus cuerpos y de sus propias acciones.
No restrinjan en exceso. Los padres que son muy restrictivos con sus hijos adolescentes pueden causar que los muchachos se rebelen.
Enséñenles que el sexo es algo natural. Loa padres deberían asegurarse de que los muchachos entiende que el sexo es algo natural y normal en relaciones de compromiso, donde hay amor y madurez, y no algo sucio y malvado. Los padres no deben preocuparse de que dicha explicación promueva la promiscuidad en sus hijos. De hecho, los muchachos son menos dados a escuchar a padres les hacen sentir que el sexo es algo malo o sucio.
Enseñen a sus hijos que el sexo es algo más que el coito. Los adolescentes necesitan saber que hay mucho más en el sexo que el acto del coito. Los adolescentes necesitan saber que las relaciones sexuales son mejores si se producen entre dos personas comprometidas la una con la otra, con la madurez necesaria para hacer frente a las consecuencias, y cuando se permite que la intimidad entre esas personas se desarrolle de forma gradual.
Enséñenles que la intimidad sexual tiene consecuencias importantes. Los padres deberían asegurarse de que sus hijos saben que la intimidad sexual conlleva el riesgo de embarazo, de enfermedades de transmisión sexual y de ser dañados emocionalmente.
Enséñenles sobre los métodos anticonceptivos. Los muchachos deben saber que hay diferentes formas de evitar el embarazo. De nuevo, los padres pueden explicar la anticoncepción a sus hijos sin promover la actividad sexual. Los muchachos deben saber que existen enfermedades de transmisión sexual y cómo evitar el contagio.
Enseñen a sus hijos que está bien no tener relaciones sexuales hasta que se esté preparado para ello. Los padres deberían asegurarse de que sus hijos entiende que son responsables de sus propios cuerpos, y que no deberían hacer nada hasta que se sientan completamente a gusto con ello. Los padres deberían explicar a los adolescentes que a menudo van a sentir presión para tener relaciones sexuales antes de estar preparados para ello, pero que no deben nunca dejar a nadie que les presione para hacer algo que ellos no desean hacer.
Enseñen a sus hijos que el sexo no es lo más importante en una relación donde hay amor. Los muchachos necesitan saber que hay muchos aspectos de una relación íntima mucho más importantes que el sexo, como el compromiso hacia el otro, el respeto mutuo, la compatibilidad y el amor.
Exprese valores. Los padres deberían acordarse de incluir sus propias ideas y sentimientos sobre el sexo cuando conversen con sus hijos. Los niños deben saber lo que sus padres piensan sobre los temas del sexo, además de la información objetiva.
Asegúrense de que sus hijos saben que pueden ir a ustedes con sus problemas, preguntas o preocupaciones, independientemente del asunto o las circunstancias. Los padres tienen que dejar saber con frecuencia a sus hijos adolescentes que están a su disposición para conversar de cualquier pregunta o preocupación que sus hijos puedan tener, independientemente del asunto o las circunstancias.